miércoles, 10 de agosto de 2011

Leire
Hace ya  un mes  que terminó mi viaje en Uganda, sin embargo  sigo teniendo muy presente el país, su gente y todas las experiencias que allí vivimos.  Sin duda Uganda, es un país que deja huella. .
Mientras estaba allí, pensaba cómo podía ser que Uganda fuera un destino tan poco conocido en España, siendo un país tan maravilloso y con tantas cosas que ofrecer. Ahora que he vuelto, sigo sin poder comprenderlo.
Nosotras, un grupo de tres chicas, Marta, Ana y yo , primero estuvimos en el proyecto de Kitega.  La comunidad de Kitega es uno de estos lugares donde se hace evidente que el esfuerzo y  la dedicación con ilusión y con ganas, realmente da sus resultados.
Nunca podré olvidar lo que los niños de Kitega te hacen sentir. A pesar de sus dificultades son niños que irradian alegría y felicidad de una forma totalmente desbordante y generosa. Las mujeres también fueron maravillosas con nosotras.  Siempre tan receptivas y tan interesadas en cualquier actividad que proponíamos y  con tantas ganas de aprender…!
También estuvimos en otro proyecto con Evelyne, en el bosque de Mafuga, con la comunidad Bushure. Realmente aquello es el paraíso. La comunidad se asienta en las cimas de unas montañas de más de 2000 metros.  Los paisajes son indescriptibles y las personas que allí habitan te dejan sin palabras. Estuvimos en la escuela dando clases y en las casas pasando el día con las familias, cocinando juntos y compartiendo experiencias. Cuesta asimilar que cuando vas a sus casas, las señoras a pesar de no tener nada, siempre se las ingenian para poder ofrecerte algo, un maíz o algún tomate, pero nunca te irás con las manos vacías. No se le puede poner palabras a tanta generosidad.
Uganda es un país que te ofrece también muchísimas posibilidades de hacer turismo, de una forma divertida, alegre, tomando conciencia del país y estando en contacto con las personas  de una forma totalmente segura y amable.  Nosotras en concreto, entre un proyecto y otro hicimos un Safari en el parque de Queen Elisabeth, que supero con mucho nuestras expectativas,  y antes de venir terminamos en el lago Bunyonyi,  descansando en un lugar de ensueño.
Nunca olvidaré los paisajes, y los lugares de Uganda, pero sobre todo nuca olvidaré a las personas que allí he conocido! A toda la gente con la que allí he estado les tengo que agradecer el recuerdo que me queda de este viaje.

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