miércoles, 10 de agosto de 2011

Marta

Comparto totalmente con Leire las mismas sensaciones e impresión sobre Uganda. Es un país realmente precioso y la gente es maravillosa. Puede parecer un tópico pero es así. Son tímidos, tranquilos, dulces, hospitalarios, generosos… A pesar de la pobreza que hay en todo el país, prácticamente nadie te pide nada, como suele ocurrir en otros lugares. 
Es cierto que Uganda es un destino desconocido para la mayoría en España y se suele pensar que es un país peligroso. A nosotras nos pareció todo lo contrario, siempre nos sentimos seguras y tranquilas. 
Para mi era la segunda experiencia como voluntaria, el año pasado también me fui a través de Rikitikitavi a la India a vivir una experiencia similar y aunque han sido muy diferentes, las dos han sido muy positivas.
Al volver la gente me pregunta cosas como que si no vuelves “tocada “de esos países, que si es una experiencia dura, que si he pasado miedo… ¡y nada de eso! La experiencia en ambas ocasiones ha sido maravillosa, tremendamente enriquecedora en muchos sentidos, en ningún momento he pasado miedo y aunque se ven realidades que a veces encogen el alma, son eso, realidades, y no se puede cerrar los ojos ni mirar hacia otro lado, prefiero mirarlas de frente e intentar ayudar a que esas cosas cambien. Hemos jugado, cantado, bailado, reído, nos hemos llevado abrazos y cientos de sonrisas, hemos DISFRUTADO!






Yo ya no entiendo otra forma de viajar a cualquier país que no sea conociendo a la gente de verdad, estando con ellos, y no verlo desde la ventanilla de un autobús como si fueran piezas de museo.
Por otro lado, no tengo mucha fe en los políticos ni en las grandes ONGs y creo que esta forma de turismo es una buena manera de ayudar a personas como nosotros que no han tenido nuestra misma suerte y viven en la más absoluta pobreza. De esta manera si uno quiere ayudar, puede ver in situ que las cosas se hacen y que llegan donde tienen que llegar, además de conocer un país de verdad. 





La finalidad de este blog es orientar a futuros voluntarios a través de la experiencia de los que ya hemos estado allí, para que su estancia sea lo más productiva posible. Compartir ideas, sugerencias y opiniones. En próximas entradas explicaremos qué hicimos nosotras allí, qué necesidades vimos y algunas propuestas para próximos voluntarios, además de las maravillas que puede ofrecer Uganda desde el punto de vista más turístico a aquellos que tomen la acertada decisión de ir allí. 







Leire
Hace ya  un mes  que terminó mi viaje en Uganda, sin embargo  sigo teniendo muy presente el país, su gente y todas las experiencias que allí vivimos.  Sin duda Uganda, es un país que deja huella. .
Mientras estaba allí, pensaba cómo podía ser que Uganda fuera un destino tan poco conocido en España, siendo un país tan maravilloso y con tantas cosas que ofrecer. Ahora que he vuelto, sigo sin poder comprenderlo.
Nosotras, un grupo de tres chicas, Marta, Ana y yo , primero estuvimos en el proyecto de Kitega.  La comunidad de Kitega es uno de estos lugares donde se hace evidente que el esfuerzo y  la dedicación con ilusión y con ganas, realmente da sus resultados.
Nunca podré olvidar lo que los niños de Kitega te hacen sentir. A pesar de sus dificultades son niños que irradian alegría y felicidad de una forma totalmente desbordante y generosa. Las mujeres también fueron maravillosas con nosotras.  Siempre tan receptivas y tan interesadas en cualquier actividad que proponíamos y  con tantas ganas de aprender…!
También estuvimos en otro proyecto con Evelyne, en el bosque de Mafuga, con la comunidad Bushure. Realmente aquello es el paraíso. La comunidad se asienta en las cimas de unas montañas de más de 2000 metros.  Los paisajes son indescriptibles y las personas que allí habitan te dejan sin palabras. Estuvimos en la escuela dando clases y en las casas pasando el día con las familias, cocinando juntos y compartiendo experiencias. Cuesta asimilar que cuando vas a sus casas, las señoras a pesar de no tener nada, siempre se las ingenian para poder ofrecerte algo, un maíz o algún tomate, pero nunca te irás con las manos vacías. No se le puede poner palabras a tanta generosidad.
Uganda es un país que te ofrece también muchísimas posibilidades de hacer turismo, de una forma divertida, alegre, tomando conciencia del país y estando en contacto con las personas  de una forma totalmente segura y amable.  Nosotras en concreto, entre un proyecto y otro hicimos un Safari en el parque de Queen Elisabeth, que supero con mucho nuestras expectativas,  y antes de venir terminamos en el lago Bunyonyi,  descansando en un lugar de ensueño.
Nunca olvidaré los paisajes, y los lugares de Uganda, pero sobre todo nuca olvidaré a las personas que allí he conocido! A toda la gente con la que allí he estado les tengo que agradecer el recuerdo que me queda de este viaje.

Uganda

Oscar

Me alegra ecribir mi (primera) experiencia en viajes solidarios. Quería hacer un regalo a mis hijos por su 20 y 18 aniversario (y hacérmelo a mí también). Quería que fuese 'introductorio', para ver si nos gustaba e ir conociendo el mundillo. Nuria, de Rikitikitavi, nos organizó una ruta que combinaba visitas de turista tradicional (lago Mburu, lago Bunyonyi, Kibale forest) con visitas a proyectos (Kitega y Mafuga). En el vuelo de ida, mi mochila se quedó por el camino, así que cambiamos el plan, estando más tiempo en Kitega -'cerca' de aeropuerto, por si la mochila venía en el siguiente vuelo- y saltándonos Mburu -snif). Para desplazarnos, decicimos contratar un guía, pues no sabíamos cómo nos desenvolveríamos y preferimos no arriesgar. Luego vimos que el transporte público estaba bien organizados; autocares para ir entre ciudades, taxis compartidos (ambos siempre a tope) y motocicletas muy baratas para cortos desplazamientos. Sobre la parte turística, me encantó el lago Bunyoni. Estuvimos en el hotel Lake Bunyoni Overland Resort. El hotel está a orillas del lago, tiene zona de baño (en le lago no hay bichos) Tuvimos que pagar un poco más porque hicimos la reserva muy, muy tarde y sólo quedaban cottages (apartamentos), pero se puede alquilar una tienda o traérseal de casa y plantarla en zonas habilitadas. El hotel está muy bien, todo supercuidado, y la comida es barata (comíamos 3 personas-un plato- por menos de 12eur). Nuestra idea inicial era Byoona-Amagara, situdao en una de las islas del lago, pero estaba lleno. No obstante, fuimos a verlo y es un sitio también maravilloso: supertranquilo, muy bien equipado, también con zona de baño,...y los beneficios revierten en proyectos sociales. La otra parte turística fue el bosque de Kibale. Fuimos a ver chimpancés, y los vimos (tres o cuatro) y uno se nos acercó a menos de cinco metros; salvo el guía, todos con el 'glups' en el cuello. Aún así, a mi me impresionó más el paseo que dimos por el bosque hasta que los encontramos. Había una vegetación impresionante y muy espesa. Nos hospedamos en el Primate Lodge, pues el Chimps Nest estaba a tope. El hotel, perfecto; más carillo, pero perfecto. Lo malo es que si querías dar un paseo, necesitabas un guardia para protegernos de los bichos, ya que estabamos en mitad del bosque. Lo que más recordaremos del viaje fueron las visitas a los proyectos. No sabíamos bien bien cómo colaborar, ni qué nos encontraríamos, ni si estábamos de visita o qué. Encima íbamos bastante cortadillos. Nos avisaron que todo es más fácil de lo que parece, y puedo afirmar que es así. En Kitega, (http://kitega-cc.org) Visitamos una de las escuelas que tienen. Nos impresionó que los niños nos recibiesen con cantos, con su posterior presentación formal -por ambas partes-. Visitamos alguna familia pero estabamos muy cortados para interactuar mucho. En Mafuga (aun no hay web) la cosa fue mucho mejor. Llevamos una pelota de cuero y caramelos. El partido de fútbol se inició en seguida. Mientras los niños mayores jugaban, estuvimos con el resto cantando, haciendo juegos con las manos, ... muy muy bonito. Al día siguiente les hicimos un poco de teatro explicándoles la leyenda de Sant Jordi: no sé quién disfrutó más, si ellos o nosotros. También fuimos a visitar a familias: es curioso, porque nos hacían regalos a nosotros!!!. Nos fuimos con la sensación que volveremos, pero no para hacer ruta, sino para estar mś tiempo en un proyecto de forma más participativa.